jueves, 4 de junio de 2009

OIMAKU del lápiz

OIMAKU del lápiz, y de cómo mi hermana me lo clavó en la rodilla cuando éramos pequeñas. Yo hice muchos aspavientos y lloriqueé; mientras, pensaba si me había hecho suficiente daño como para saltarme las clases de gimnasia (en aquella época buscaba cualquier excusa). Mi madre le quitó importancia enseguida y, al final, no pude utilizar la herida en beneficio propio. Eso sí, todavía sigue la cicatriz en mi rodilla, y sirve para demostrar lo cabrona que era mi hermana ya en su tierna infancia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero cómo va una madre a restarle importancia a un lápiz clavado en la rodilla! No tocaría hueso, digo yo...

Y pensar en saltarse las clases... mierda, a mi me clavan un lápiz en la rodilla y en lo único que pienso es en la p*ta madr* que par*ó al j*dido ca*rón que me lo ha hecho. C*ño, que con un lápiz ni clases ni tenis ni fiesta!

En fin, cosas de niños... lo mismo que le decía el psicopedagógo a Klara Pölzi y a Alois Hitler de su hijo. XD

Clementine dijo...

Amo a vé, que no fue pa tanto! Me hizo herida, pero no me atravesó la rodilla! xD Gracia no me hizo, pero creo que el hecho de que estuviera maquinando el saltarme clase demuestra que tampoco era serio. Pero era pequeña, así que lo parecía.

Y bueno, mi madre ha disculpado siempre a mi hermana... si yo os contara...

Anónimo dijo...

cuenta

somos tu sumidero

XDDDDD

clemanónima dijo...

Cómo os va el morbo... xD