OIMAKU del restaurante El Merlot. Lo encontramos de pura casualidad un martes de junio en el que todos los demás locales habían cerrado por vacaciones para poder abrir en agosto y aprovechar el turismo. El Merlot surgió de la nada en una calle con nombre de personaje de novela, una casualidad demasiado grande como para pensar esquivarlo. Además, la historia que nos contó mi primo acerca del lugar lo convertía más en una leyenda que en una realidad: se decía que servían una coca de chocolate con anís que machacaba una anciana frente a ti a manotazos. Dentro, la realidad superó con creces la ficción. No es que sea un lugar como pocos, sino que es un lugar especial como él solo. No hay que ir, hay que encontrarlo.
3 comentarios:
Joder qué fuerte.
Me recuerda al Merlotte's, el bar de Sam Merlotte en True Blood, XDDDDD
Supongo que se lo pusieron porque tiene algo de mítico...
lo de la vieja que machaca anís me recuerda a cuanod mi padre me decía que el turrón "del blando" lo hacían viejas que masticaban las almendras y luego lo mezclaban para hacer el turrón de Jijona, qué ascoooooooo
Mi padre decía que él no comía pipas peladas porque las pelaban negros, negros que se pasaban el día pelando pipas y que por eso tienen los labios tan gordos... ¬__¬"
Los padres y el racismo...
Sin embargo, El Merlot es una buena muestra de que la tradición no nos trae sólo pensamientos carcas y desfasados. Su comida es casera, sabrosa y saludable. Me encantó.
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