OIMAKU de aquella época en que, cada vez que estaba en una biblioteca relajado, disfrutando de la lectura, me sobrevenían unas horribles e irrefrenables ganas de ir al baño. Cuanto más me gustaba el libro que tenía entre manos, mayor era la urgencia. Era entre trágico y ridículo.
4 comentarios:
a mí me sigue pasando, en la camita leyendo, y es horroroso, porque no puedes mear el colchón cada día...
MB
Eso es verdad, hija. Una y no más, que luego ya se hace incómodo dormir ahí.
x'DDDDDDD
Y encima, las noches de invierno son las peores para que te pase eso.
Hombre, en verano también se sabe que se concentra más el olor... No sé qué época del año elegiría yo, la verdad, or mucho que la gente salga al campo a plantar pinos en primavera. XDDDDD
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