OIMAKU del curry que preparé con L. en su piso. Intenté cocinar cada ingrediente por separado para que no saliera mal, porque juntos o se queman o se quedan crudos. Ella, como una madre, me apartó, echó todos los ingredientes en una paella enorme y empezó a mover con brío. Todos salieron en su punto. A mí me tocó la salsa. Cenamos muy bien tanto ella y yo como todos los amigos que vinieron aquella noche.
4 comentarios:
jajajjajajjaa, ay sí, qué recuerdos...
gracias por las alabanzas... pero vamos, cocinar es ponerle un poco de soltura y amor, y ya está...
Además, estoy deseando probar tus udon... jejejejje
fue genial esa noche, recuerdo que cenamos en boles dispersados por el sofá y las sillas del minúsculo piso de ramblas. Y después, el concierto...
Buen concierto!
yo no me oimaku, yo estaba???
Yo diría que sí,¿dónde ibas a estar si no?
Si estuviste en los dos conciertos del piso de las Ramblas, entonces estuviste.
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