OIMAKU de las deliciosas cocas que nos regaló el revisor de Renfe en la estación de Monforte de Lemos a mis tíos, primos y yo. El tren había atropellado a una vaca e iba con retraso. Fue una manera original de pedir disculpas, ahorrándonos quejas y megafonías irritantes.
4 comentarios:
OIMAKU de los dulces judíos de la tafona de Herminia, en Monforte de Lemos. Redeu, què bons que estaven...
Vaya pandilla de tragones que estáis hechos... juasss
Me temo que él sólo tiene la fama, pero en esto de los dulces yo soy la más obsesa y tragaldabas :$
Unos cardan la lana...
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