OIMAKU del leve movimiento sísmico que recorrió mi ciudad y otros municipios en 2004. Yo estaba en el salón con mi madre, leyendo en el sofá mientras ella quitaba el polvo de unas estanterías, subida en una silla. Hubo como una especie de sacudida suave que hizo que la vitrina con copas y el juego de café se zarandeara, haciendo tintinear el cristal. Fue tan leve como rápida, pero nos dejó tan sorprendidos que nos quedamos estupefactos, mirándonos el uno al otro y preguntándonos qué diablos había pasado.
1 comentario:
Qué bueno, este oimaku sí que mola. Yo estaba en el piso de arriba de mi casa, junto con mi hermana. No fui consciente en el momento de lo que pasó, pero sí que tuve la intuición de que se trató de algo anormal.
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